Hola, soy Lourdes Carpio Mañas, Dietista-Nutricionista, graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Granada.
Mi interés por la nutrición y el ejercicio físico me ha llevado a orientar mi formación hacia la nutrición deportiva y la composición corporal, entendiendo la alimentación como una pieza fundamental para acompañar el entrenamiento, mejorar el rendimiento deportivo y alcanzar objetivos físicos de forma saludable.

Cuento con formación como Antropometrista ISAK Nivel 1 y en Nutrición Deportiva Avanzada por Barça Innovation Hub. También el Máster Oficial en Nutrición en la Actividad Física y el Deporte de la Universidad Católica de Murcia.
A nivel profesional, he trabajado con personas con diferentes objetivos, especialmente en pérdida de grasa, aumento de masa muscular, mejora de la composición corporal y adquisición de hábitos alimentarios saludables.
Sin embargo, lo que realmente da sentido a mi profesión es poder ayudar a las personas a conseguir sus objetivos y acompañarlas durante el proceso. Para mí, la nutrición no consiste únicamente en alcanzar un determinado peso o seguir determinadas pautas alimentarias, sino en aprender a alimentarse de una manera que sea saludable, sostenible, flexible y compatible con la vida de cada persona.
Por ello, considero especialmente importante trabajar para que cada paciente pueda desarrollar una relación saludable con la comida, adquirir herramientas que le permitan tomar decisiones de forma autónoma y conseguir cambios que pueda mantener a largo plazo, sin recurrir a restricciones innecesarias ni a dietas que no se adapten a su realidad o a su vida.
Mi forma de trabajar se basa en un enfoque individualizado y fundamentado en la evidencia científica, teniendo en cuenta los objetivos, necesidades, preferencias, nivel de actividad física y estilo de vida de cada persona.
Creo firmemente que entrenamiento y nutrición deben ir de la mano. Por eso, mi objetivo es complementar el trabajo realizado en el entrenamiento con una estrategia nutricional personalizada que permita progresar, mejorar la salud y, sobre todo, disfrutar del proceso.
Entrevista a Lourdes, por Jaime Olarte:
1. Hoy en día encontramos miles de consejos sobre nutrición en internet. ¿Cuál es el error más frecuente que cometen las personas cuando intentan comer de forma saludable?
El error más frecuente es pensar que comer saludable significa seguir normas muy estrictas o eliminar alimentos por completo. En redes sociales encontramos constantemente mensajes que demonizan alimentos o prometen resultados rápidos, cuando la realidad es que la alimentación saludable se basa en el equilibrio, no en la perfección.
Muchas personas cambian radicalmente su alimentación de un día para otro, intentando hacerlo "todo perfecto". Esto suele generar frustración y hace que abandonen rápidamente sin conseguir nada. Prefiero enseñar a mis pacientes que pequeños cambios mantenidos en el tiempo tienen mucho más impacto que una dieta extrema durante unas semanas. La mejor alimentación es aquella que puedes mantener en el tiempo sin que suponga un sufrimiento.
2. Muchas personas creen que para perder peso hay que pasar hambre. ¿Es un mito o una realidad? ¿Qué les dirías a quienes han probado muchas dietas sin éxito?
Es un mito. Para perder grasa corporal es necesario generar un déficit calórico, pero eso no significa vivir con hambre. De hecho, cuando una persona pasa hambre constantemente, aumenta la probabilidad de abandonar el plan, tener ansiedad por la comida o recuperar el peso perdido, ya que no se adhiere a ella.
A quienes han probado muchas dietas les diría que el problema probablemente no eran ellos, sino el método o la estrategia nutricional que seguían. Las dietas muy restrictivas suelen funcionar a corto plazo, pero fracasan porque no enseñan a comer y no se pueden sostener en el tiempo.
El objetivo no debería ser seguir una dieta durante unas semanas, sino aprender hábitos que puedan mantenerse toda la vida. La pérdida de peso sostenible requiere individualización, educación nutricional y paciencia.
3. En Suiza existe una gran oferta de alimentos saludables, pero también un ritmo de vida muy acelerado. ¿Cómo puede una persona mejorar su alimentación sin pasar horas cocinando?
Comer bien no implica cocinar recetas elaboradas todos los días. La planificación es una de las mejores herramientas. Dedicar una o dos horas a la semana para preparar algunos alimentos básicos como verduras, arroz, legumbres o proteínas, facilita muchísimo las comidas del resto de la semana.
También existen opciones rápidas y saludables como verduras congeladas, ensaladas listas para consumir, conservas de pescado, legumbres cocidas o yogures naturales. En pocos minutos se puede preparar una comida completa y equilibrada. La clave está en simplificar y entender que una alimentación saludable debe adaptarse al estilo de vida de cada persona, y no al revés. De esta manera el plan de alimentación podrá seguirse y los resultados llegarán.
4. Como especialista en nutrición deportiva, ¿qué diferencias existen entre alimentarse para verse bien y alimentarse para sentirse bien y rendir mejor física y mentalmente?
Aunque muchas veces ambos objetivos pueden ir de la mano, no siempre son lo mismo. Alimentarse únicamente con un objetivo estético puede llevar a restricciones innecesarias, miedo a determinados alimentos o incluso a una relación poco saludable con la comida.
En cambio, cuando el objetivo es sentirse bien y mejorar el rendimiento deportivo, la alimentación pasa a ser una herramienta para tener más energía, recuperarse mejor del entrenamiento, dormir mejor, mantener una buena salud hormonal, en el caso de las mujeres, y prevenir lesiones. El rendimiento no solo depende del entrenamiento; una alimentación adecuada también mejora la concentración, el estado de ánimo y la capacidad de afrontar el día a día. Para mí, el físico debería ser una consecuencia de cuidar la salud, no el único objetivo.
5. Si pudieras cambiar un solo hábito alimenticio de la población, ¿cuál elegirías y por qué tendría un impacto tan importante en la salud?
Intentaría que las personas dejaran de buscar soluciones rápidas y empezaran a construir hábitos sostenibles en el tiempo. Vivimos en una sociedad que busca resultados inmediatos, y eso hace que muchas personas encadenen dieta tras dieta durante años sin conseguir absolutamente nada.
Si conseguimos que una persona aprenda a organizar sus comidas, cocinar de forma sencilla, escuchar sus señales de hambre y saciedad y disfrutar de una alimentación variada sin culpa, estaremos consiguiendo beneficios que irán mucho más allá del peso corporal: mejor salud cardiovascular, menor riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, más energía y una mejor relación con la comida. Y esto derivará en una mejor composición corporal.
6. ¿Cuál ha sido el caso de un paciente que más te ha marcado profesionalmente y qué enseñanza te dejó esa experiencia?
Uno de los casos que más me ha marcado fue el de una persona que llegó a consulta después de años haciendo dietas muy restrictivas. Había perdido peso en varias ocasiones, pero siempre lo recuperaba, y lo que más le preocupaba era la enorme sensación de fracaso que sentía.
Durante el proceso dejamos de centrarnos exclusivamente en la báscula y empezamos a trabajar hábitos, organización, educación nutricional y una relación más saludable con la comida. Con el tiempo no solo mejoró su composición corporal, sino también su confianza, su calidad de vida y la tranquilidad con la que afrontaba las comidas.
Ese caso me recordó que mi trabajo como Dietistas-Nutricionista va mucho más allá de elaborar un menú. Acompañamos a las personas en un proceso de cambio, ayudándolas a recuperar la confianza y a construir hábitos que puedan mantener durante toda la vida.
7. Imagina que una persona lee esta entrevista y decide empezar a cuidarse mañana mismo. ¿Cuál sería el primer paso que le recomendarías dar para aumentar sus probabilidades de éxito?
Le recomendaría que no intentara cambiar toda su vida en un solo día. Elegir un único hábito y mantenerlo durante varias semanas suele ser mucho más efectivo que querer hacerlo todo a la vez. Los cambios deben ser progresivos.
Por ejemplo, empezar organizando las comidas de la semana, incluir una ración de verduras tanto en la comida como en la cena, aumentar el consumo de agua o salir a caminar todos los días para incrementar la actividad física o NEAT. Cuando ese hábito ya forma parte de la rutina, entonces es el momento de incorporar el siguiente.
Cuidarse no consiste en hacerlo perfecto, sino en ser constante. Los grandes resultados suelen ser la suma de muchas pequeñas decisiones repetidas día tras día.
